26 de septiembre de 2006

Mudanzas


Y todavía va a tardar. Sin embargo ya lo siento tan cerca que no he podido resistirme... comienza también mi expurgo personal... ¿qué haré con tantos papeles, fotos, recuerdos, que me han acompañado en las últimas?
He recogido en unas cajas los sentimientos más dispares. Las he cerrado con cinta de embalar y las he rotulado. Ahora la pregunta es: se vendrán conmigo o morirán para siempre en el contenedor de reciclaje?.
Me apetece sin embargo hacer por fin ese borrón y cuenta nueva tan gratificante en algunas ocasiones. Irme de este piso sin arrastrar lastres, empezar casi con lo puesto... ya me siento liberada solo de pensarlo...
Cuesta mucho desprenderse de algunas cosas, de algunas personas, de recuerdos, de esperanzas... sin embargo es cuando uno está ya bien lejos cuando se da cuenta de que está mejor así, de que todo aquello no hacía más que daño...

Un beso queridísimos míos... voy a seguir planificando.

Norma

Lo que sonaría si tuviese un iPod: Trío nº 2 (J. de Miguel)

4 comentarios:

Madame M dijo...

Es complicado meter los recuerdos en cajas y depositarlos en un compartimento de tu cerebro. Una vez conseguido ésto, de vez en cuando la puerta se abre y aparecen para hacernos la puñeta, sean recuerdos buenos o malos. Los primeros porque son eso, recuerdos y yan han pasado, los segundos porque nos traen malos momentos... ¡Ah, que usted hablaba de cosas físicas! ¿O no? Vaya donde vaya, llévese consigo.

Cecil dijo...

El truco es utilizar cajas de materiales distintos, o marcarlas muy claramente con un rotulador: "malos recuerdos" y "buenos recuerdos" (o "recuerdos chupiguays, dependiendo de la pijería del ejecutante). Aún así, muchas veces las viejas cajas de recuerdos que olvidar aparecen en el nuevo hogar y nadie admite haberlas llevado. Así funcionan las mudanzas, de vivienda o de piel. Hay cosas que nunca cambian.

Como el ColaCao.

Madame M dijo...

Me acabo de meter en tu blog desde el blog de Davidik, que nos enlaza amablemente a todos en el suyo. La tela de araña se expande, cual universo cibernético... ¿Quién dijo soledad?

Anónimo dijo...

Los recuerdos, en cajas de distintos materiales, o en la cabeza, buenos o malos, no se van a ir. Si se pudieran ir ya lo habrían hecho y no serían recuerdos. Siempre nos harán la puñeta, pero también nos recordarán que no hay que tropezar por n-sima vez en la misma piedra. Y si tropezamos, que es lo más probable, al menos sirven para poder llevar la cuenta, ¿no?

En cualquier caso creo una mudanza siempre es muy buena para la cabeza. Yo necesito una ya!!!!!!

Ah, que encantado de estrenarme en tu blog, Norma. Yo también puedo llegar a ser muy pesado, ya verás, ya.