2 de octubre de 2006

La dependiente independiente

Después de todo el esfuerzo que me ha costado... no vuelvo a caer, qué va. Aprender a ser uno mismo, solo, con sus circunstancias... y desengancharse de un lugar, de unas personas, de un estado de ánimo...
Ahora disfruto de tanta tranquilidad, y llegar ahí me ha costado tanto... quería llorar, gritar, sentía arcadas como en la peor de las borracheras, dolores de cabeza como en la peor de las resacas... ya no hay mono... y al acercarme caigo en la cuenta de lo fácil que sería volver a engancharme, porque tira, para qué lo vamos a negar...

Lo que sonaría si tuviese un iPod: San Diego Serenade (Tom Waits)

2 comentarios:

Madame M dijo...

A ver, yo lo veo así: usted tuvo un mono que le daba arcadas y por eso se ha mudado de casa, pero ahora no quiere volver a verlo porque lo ha metido en una caja y le ha obligado a leer un libro de Paul Auster. Además, el mono engancha. Quizá sea su desparpajo símico y sísmico, por eso usted se encuentra revuelta...y llora.

Norma dijo...

... Sí señor, Madame. Mucho mejor su versión que la mía... y mucho más real, dónde va a parar!!!

Al final hasta me acabo riendo de la desgracia, ¡¡gracias mil!!!

Besitos