16 de noviembre de 2006

Años de papel


En estos días de preparación de mudanza vivo rodeada de cajas, cinta de embalar, tijeras... Hoy he encontrado:
- Una edición del libor "20 poemas de amor..."
- Unas velas de cumpleaños (22)
- Un corcho de una botella de champán.
- El mapa coloreado de una isla mágica.
- Un bote de perfume vacío (que aún conserva el aroma).
- Un par de cartas.
- La partitura de "My romance"
La caja de Pandora de mi vida...
Lo que sonaría si tuviese un iPod: Serea (Mercedes Peón)

6 comentarios:

Madame M dijo...

Acumulamos recuerdos porque nos aterra que nuestro cerebro olvide, así de poco le valoramos. También ocurre que es bueno que el cerebro olvide en ocasiones y algunos recuerdos, encerrados en cajas, no le dejan.

ani dijo...

Hola Norma, bonita caja de Pandora, pero seguro que la mayoría de esas cosas ya no tienen sentido para tí.
Cuánta razón tienes Madame!
Os dejo ahora, voy a vaciar un par de cajas escondidas llenas de recuerdos encerrados.
Un beso para ambas

Davidik dijo...

¡¿Otra mudanza?! pero si ya se mudó usted en septiembre, ¿no? A mi las mudanzas me dan pánico, porque parece que no se acaban nunca. En cuanto a abrir la caja de Pandora... es una mezcla entre pánico y emoción... creo que en el fondo me gusta y está bien hacerlo de vez en cuando. Me encuentro muchas cosas que no querría repetir nunca, pero nada que quisiera olvidar.

Norma dijo...

Davidik: es la MISMA mudanza... vamos, la que no acabo de hacer aunque ya tengo un montón de cosas embaladas... y no es que lo parezca ¡¡¡es que no se acaban nunca!!. En fin.
P.d.: la caja sigue conmigo al menos de momento.

Besos

Cecil dijo...

Joer, qué bonito. El día que yo me ponga a hacer limpieza temo no encontrar más que alguna púa por ahí perdida. Perdida no, es que las hijaputas echan patas, desaparecen y se establecen ellas solas en los rincones más extraños.

Perdí la llave de mi caja de Pandora, está continuamente abierta, recibiendo y expulsando recuerdos.

jenny jirones dijo...

En solidaria mudanza, yo también me cruzo con fantasmas disfrazados de objeto, de esos que te soplan en la oreja cuando estás sola y te erizan el pelo de los brazos.
Para combatirlos tengo la pintura (y los brazos llenos de ella). Así puedo volver a empezar otro lienzo.
La caja de Pandora es mi talón de Aquiles (qué doblmente griego ha quedao eso).

Suerte, y mantén el mapa de la isla mágica.