17 de diciembre de 2006

Concierto

Ayer era un día de perros. Puro invierno y además de la nostalgia habitual me había tocado currar... horrible. Me fui a casa y dormí un poco antes de ir al local en el que tocábamos y estrenábamos nueva formación y nuevo repertorio. No tenía ningunas ganas, solo quería quedarme en casa enrollada en la manta (bueno, más bien tres mantas).
No había ni dios... decidimos retrasar la hora de empezar pero aquello no tenía pinta de mejorar.
Me pedí una copa para, al menos, disfrutar de ese rato de tranquilidad, pensando que tal vez hasta suspendieran el concierto.
SIn embargo llegó la gente, empezamos a tocar y no se oía ni una mosca... era increíble. La gente había ido a ver el concierto, nos estaban escuchando... yo alucinaba.
Total que lo que prometía ser una noche horrorosa se convirtió en un momento muy agradable. Tocamos del tirón, casi dos horas de concierto y aunque yo estaba agotada no podíamos parar.
El mejor público, personas muy importantes, visitas sorprendentes que lo llenaron todo de un poco de magia...
Todavía hoy estoy feliz, me siento mucho mejor.
Un beso. Hoy, de nuevo, estoy currando.
Norma

Lo que sonaría si tuviese un iPod: Eleanor Rigby (versión de Caetano Veloso)

4 comentarios:

ani dijo...

¡Qué suerte! Enhorabuena, Norma, tiene que ser estupendo estar en un escenario y que la gente te escuche y disfrute contigo, con vosotros. Seguro que fue una actuación de lujo. Un besito muy fuerte

Davidik dijo...

Siempre he envidiado muchísimo eso de los que os podeis subir a un escenario. Hay conciertos que son mágicos para mí, que siempre estoy en el público (como mucho, con ayuda de Madame, en la zona VIP) así que cuánto no lo serán para los que están arriba. Una de las mejores terapias que deben existir. Me alegro mucho de que estés mucho mejor. La próxima vez espero estar disfrutando de tu concierto (en zona VIP a ser posible). Un beso fuerte.

jenny jirones dijo...

Cómo me alegra notar por aquí ese entusiasmo que sí brilla en tus ojos muchas veces pero parecía escondido entre tanta saudade como a veces se nos acumula. Espero que las cajas, todas, hasta las que no son de mudanza, ya vayan más ligeras.
Y espero escuchar esa voz que ayer fue tan especial para tantos afortunados, mañana junto a Alfredo.
Y que los ojos brillen... ¿para qué coño están si no?
Un abrazo grandote!

Madame M dijo...

Sé lo que se siente y sé que cura todos los males... ¿Qué coño tendrá el escenario?