27 de junio de 2007

Ya no me sirve el vestido... (I)

“Decidí esperarte en alguno de esos lugares de los que tanto me hablabas. Elegí al azar, últimamente me daba bastante buen resultado. Llené las maletas con rabia, sin entender aún por qué te niegas a escucharme. Tres días interminables de viaje y la incertidumbre de que tal vez no me eches de menos, de que tal vez nunca vengas a buscarme y me vea obligada a empezar de cero.
Llegada triunfal al aeropuerto, pérdida de maletas; hace mucho, muchísimo calor y la absoluta ignorancia del idioma local hacen que en dos, tres segundos ya me haya arrepentido de esta última aventura. Me subo a lo que parece un taxi (¿?), le muestro al tipo que conduce la dirección del hotel, me da un vuelco el corazón… le he visto antes, seguro… ¿cómo habrá perdido los dientes?...”

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