31 de julio de 2007

Ya no me sirve el vestido... (IV)

- ¿Mamá?... esto es increíble… pero… ¿Cómo demonios sabes dónde estoy???... esto es alucinante…
- Ay hijita, las madres lo sabemos todo… Solo llamo para decirte que se ha muerto el gato. Cuidate mucho, ponte protector solar y deja de fumar. Un beso, te quiero.
(pi-pi-pi-pi…).
Mi cara lo decía todo… la del camarero también. Ahora sí que sí: sin hotel, sin compañía, sin ganas, sin ¿gato?... alguien ahí arriba se esta descojonando pero bien… seguro.
- Otro café… ¡No! Algo con alcohol. Mmm… eso verde que está tomando el caballero de la mesa de al lado. Qué, ¿no piensa que pueda soportarlo?, pues doble. Con hielo. Agitado, no revuelto. (siempre quise decirlo…).
Dos horas después (de terminar la copa) ya me había alquilado un apartamento por lo que quedaba del mes, me había instalado, había comprado flores y enviado la respuesta al telegrama… “Tú te lo pierdes”.

2 comentarios:

Cecil dijo...

¿Está Vd. escribiendo un libro, Mrs. Desmond? Si es así, déjeme animarla a que continúe.

Si no es así, piense Vd. en empezar, que plantar un hijo y tener un árbol es lo fácil.

a corderetas con mi alma dijo...

NOs está poniendo los dientes largos, Cecil. Sabía yo que la madre aparecía...No sé cómo lo hacen, pero siempre llegan, te dejan medio tonta y cuelgan. ¿Sabremos qué copa se ha tomado ella?