21 de octubre de 2007

Mujeres (1)

Tengo una granja. Preciosa y mía. Vivo en Wisconsin. Me levanto todas las mañanas a las 6:30 para dar de comer al ganado. Después hago las labores del hogar y preparo la comida, para dos, como siempre. Y como siempre acabaré retirando el plato intacto.
Hace dos años mi marido se marchó. No se fue a la guerra, ni a hacer fortuna. Simplemente se marchó. Y aún le espero, cada día, cada noche... sobre todo cada noche. Acurrucada en nuestra cama a veces siento su aliento, sus besos y el olor de su piel.
No tengo hijos. En realidad no tengo nada más que mi preciosa granja.
Por las tardes me siento al sol y leo, y escribo mil cartas que no sé siquiera para quién son.
Hoy me desperté temprano, como siempre. pero llovía y bajo las mantas intenté encontrar una sola razón para no levantarme. A las 6:45 los cerdos ya tenían su ración.
Vendo granja. Preciosa. En Wisconsin.

3 comentarios:

a corderetas con mi alma dijo...

¡Venda la granja rápido señora!Si es que Wisconsin no es lo más apropiado para una peaso mujer como usted.
Con tanto tiempo sola y en una granja , yo con el dinero me iba a una ciudad, con personas en vez de cerdos (o las dos cosas)... Al menos, pasará las noches sola (si quiere, ya sabe que siempre hay oportunidades), pero los días se le harán menos pesados. Incluso algún mozo le puede susurrar al oído, besar su nuca... Es que Wisconsin sin un Brad Pitt (llámelo X) no es nada bonito, se lo digo yo, que viví en Iowa.

Madame M dijo...

Donde esté Ohio que se quite Utah, Wisconsin o Iowa... Bonito texto, señora.

ani dijo...

Qué triste. A veces yo sentí que vivía en esa granja, en Wisconsin, sola. Ahora hay momentos que sigue siendo así, pero lo llevo mejor.
Un beso fuerte querida Norma