3 de octubre de 2007

Ya no me sirve el vestido... (V)

No había vuelto a tener noticias de mi madre, ya no echaba de menos al gato y nadie había respondido a mi último telegrama… tampoco lo echaba en falta. Había convertido el pequeño apartamento provisional en un verdadero hogar y empezaba a plantearme la necesidad de buscar algún trabajo porque mi cuenta menguaba sin parar.
El domingo por la mañana salí a la calle a comprar algo para desayunar y de vuelta a casa, alguien me embiste y me deja sentada en la acera, con las bolsas por el suelo… le veo alejarse. Me mira. Le faltan los dientes.
Llego a casa dolorida, enfadada y muy, muy desconcertada. Al meter la mano en el bolsillo para sacar las llaves encuentro la nota: “¿Ya está? ¿Vas a dejar que todo termine así? Y no salgas a la calle sin sujetador, por el amor de dios”.

3 comentarios:

Cecil dijo...

Vd. no tiene el problema de que no le sirva el vestido, ¿verdad? Parece que la arena del reloj se ha olvidado de arrastrarla consigo, reley.

¡Felicidades!

ani dijo...

¡Qué piropo más bonito le acaba de echar "el Cecil"!, osea que se mantiene jóven, está superbuena, canta, actúa, escribe... lo tiene usted todo, vaya... ¡qué envidia que me da! (sana, se entiende)
Besitos a mogollón

Madame M dijo...

¿Es su cumple, amor? Da igual... ¡¡felicidades!! (donde fueres, haz lo que vieres)