12 de enero de 2008

Ángel González

Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
—pero luego no digas que no sabes lo que haces.

Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte esta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.

5 comentarios:

A corderetas con mi alma dijo...

Ha coincidido con Cecil, querida mía. Se nota que les llegó hasta el fondo su paisano. Un gran poeta, sí señor.

Madame M dijo...

Pues le digo lo mismo que le he dicho a él, coincidiendo, esta vez también, con usted.

Cecil dijo...

Pues sí, hemos coincidido. Pero tengo que reconocerlo, querida Norma: escrito con su voz suena mucho más bonito. Ni color.

lamari dijo...

Snif, snif...qué grande era este hombre. Bss

Cecil dijo...

No viene mucho a cuento, pero como no tengo su teléfono, la aviso por aquí: si tiene pensado ir a ver a Toquinho y aún no tiene boleto, corra. Me da la impresión de que el teatro va a estar hasta las trancas.