17 de junio de 2008

Como un SOS

Por lo general, sólo aquel que te hiere tiene realmente la capacidad de ayudarte a curar la herida. La misma mano que se hundió en tu pecho para arrancarte el corazón puede (y debe) aplicar el bálsamo sanador acariciando cicatrices. Los mismos labios que te negaron han de curar con sus besos aplacando así el dolor y el llanto.

5 comentarios:

ani dijo...

No te creas, Norma. A veces cuando la persona que te hiere no es capaz de reparar el daño, aparece alguien, quien menos esperabas, que hace esa labor.
Ten confianza.
Un beso muy fuerte, guapa.

A corderetas con mi alma dijo...

Uyyy, mal día para leer esto. Supongo que tengo que sanar a mucha gente y viceversa. Pero sólo supongo.

Anónimo dijo...

y cómo?

Traubert dijo...

El que la hace la cura... o no

Cecil dijo...

En dependiendo.

Si alguien me da una metafórica patada en la espalda, no voy a esperar a que se acerque a solucionarlo. Es más, como se acerque mucho igual hay que repartir sus dientes por el parqué. Todo esto es metafórico, claro.

"No caer; si caigo, no sangrar; si sangro, dar lección de cicatrizar."

Besos, cuánto tiempo. Yo tengo el blog a) cerrado por exámanes y b) fastidiao, no me deja poner el aviso.