17 de julio de 2008

Ya no me sirve el vestido... (XI)

Ella recibió una carta. Y pensó que debería acudir a la llamada sin pensarlo dos veces, escaparse en sueños a la isla, jugar de nuevo. Y se muere de ganas, y el primer impulso fue hacerlo, sonrió al leerla, se aceleró y colocó las manos sobre el teclado.
Pero no.
Ahora ya no porque las heridas siguen abiertas y esta historia que ella misma se ha inventado le compensa más así. No va a ir, no se va a dejar mecer por las palabras, no quiere sentarse a esperar el daño que vendrá de algún modo.
Así que, con las sandalias en la mano y fumando tal vez el último cigarro, sólo canta… no quieeero un final feliz, solo quieeero serlo…

2 comentarios:

A corderetas con mi alma dijo...

Sniff (lloro), no sé qué es mejor. Esperar un final feliz o ir a por él. El caso es que me he "fumado" tantos cigarros leyéndola, que estoy por coger el hábito en cuestión sólo para ver si se me pega algo.
Claro que yo siempre fui una gran partidaria de mi amiga marijuana...

eldiospan dijo...

Sí, por favor...., sigue cantando. Me encanta tu voz. También me ha encantado siempre recibir cartas, la ansiedad de la espera y el miedo a no recibir ninguna más, pero todo lo compensa cuando uno se pone a escribir su parte y se emociona.

Un viaje largo me espera, espero que a la vuelta el viaje sea más corto.

Un beso, guapa