25 de noviembre de 2008

These boots are made for walkin'

[De cómo Norma descubrió el poderoso influjo del tacón sobre su persona]


A las 7 de la mañana, -1 grado, de camino al trabajo y a enfrentarse a otra jornada laboral de 8 horas una piensa de todo. Subía envuelta en millones de prendas de ropa y con el consiguiente cabreo provocado por el madrugón, el frío y la pena de haber abandonado la cama calentita... y detrás mío subía una chica con botas de tacón, y yo giraba en una calle y ella detrás, tac, tac, tac... como la gota malaya. El sonido de su taconeo retumbaba en mi cabeza una vez, y otra, y otra... y entonces comencé a escuchar alrededor y me dí cuenta de que estaba rodeada de tac, tac, tac... decenas e mujeres con sus tacones de "aquí estoy yo".
Adoro mis botas de suela de goma porque entre todo ese barullo ahí estaba yo, como un gato silencioso que camina más rápido que todas ellas pero no se oye nada de nada, me escabullía entre los coches, los peatones y escondida bajo mi gorro de lana nadie se daba cuenta de mi mal humor...
Ps: de vez en cuando también se oye mi tac, tac, tac... esos días en los que no es el mundo el que me come a mi.


[Mañanas de domingo, 2005]

6 comentarios:

a corderetas con mi alma dijo...

No hay nada como pasar desapercibida, por lo menos al andar. Las suelas de goma me devuelven la vida, porque el resto me matan suavemente (como la canción).
Y si hay que pisar fuerte en algún momento ya me haré notar, pero nunca anteponiendo la salud de mis pies, pues sin ella pierdo también la salud del alma.
Abrazos helados.

ani dijo...

Me chiflan los tacones, pero mi altura, un poco excesiva en comparación con mi entorno, me hace no usarlos mucho, bueno, y mi espalda, claro.
Pero cuando una se calza unos tacones se siente más fuerte y más guapa, no sé porqué será.
Muchos besos calentitos, con sabor a chimenea y castañas

Twisted angel dijo...

Me encanta que mis botas hagan ruido...

Cecil dijo...

Las suelas de goma molan, pero tienen sus desventajas: ¿por qué los suelos de todas las bibliotecas del mundo están diseñados para que al caminar sobre ellos con unos "silenciosos" playeros, surja de los pies un ñiaga-ñiaga (o un uiki-uiki, según el tipo de playero)a volumen brutal?

¿Querrá decir eso que tengo que empezar a ir a la biblioteca con tacones? Aunque mis noventa kilos sobre tacones provocarían un TOC TOC TOC en el suelo bastante irritante también...

(¿Tacones de goma? ñiagaTOC ñiagaTOC...mmm...no)

Que conste que jamás me he puesto unos tacones, porque me hacen daño.

Anónimo dijo...

Pues a mí los tacones lo único que me dan es más inestabilidad, aún, si es que ésto cupiera... Menos mal que una amiga común de Ani y de menda me regala unas botas con suela de goma que me duran milenios.

M

sue dijo...

Ultimamente voy con plano, pero me chifla (como a Ani) ir con tacones de vez en cuando, pero, tambien como ella me corto por mi altura.
Es cierto que cuando te pones tacones, al menos a mí me pasa, sientes que puedes comerte el mundo, que nadie va a engañarte ni a ignorarte.
No sé, entrar en una tienda y te atiendan (valga la redundancia) sin tener que llamar tres veces al dependiente, o preguntar por una calle. Con tacones te hacen más caso ¿NO?... y si te pones una mini ya ni te cuento ajajaaj!

Me ha gustado su post. Poético y contundente, si señora.