15 de diciembre de 2008

Que seas feliz...

Los adultos perdemos rápidamente las referencias a la hora de ser felices, a la hora de desear felicidad (para uno mismo y para los demás).
Un adulto diría "que seas feliz, te deseo éxito, amor, buen sexo, salud y dinero". Mi sobrino de tres años lo tiene bastante más claro: "que seas feliz... y que cenes patatas con salchichas".
Bendita inocencia.
Besos
Norma
Lo que SUENA en el iPod: Santa Claus is coming to town...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

En algunos casos, esa cena es lo más parecido a la felicidad. ¡Qué manera de perder la perspectiva tenemos! Claro que, tu sobrino no tiene que pagar el alquiler... ¿Será eso?

M

Anabel dijo...

A mi me gusta más el deseo de tu sobri,nada como una buena cena!

"Después de haber recorrido el mundo entero en busca de felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa"

Proverbio Africano

Twisted angel dijo...

Así son los niños... Buen deseo, de hecho...


Besos enormes, preciosa!!!!!!!

a corderetas con mi alma dijo...

Lo que tiene el no comer... ¡sería tan feliz con una cena como esa!
Los niños... ¡ay los niños!

Cecil dijo...

A ver si por lo menos mantengo la salud, que menos da una piedra (en el riñón). Soy de catarro fácil y poco más, gracias a dios.

Lo demás...no existe, son los padres.

Muchos besos, y patatas y salchichas para todos.

Grace dijo...

Acabo de leer el blog, es la hora de cenar y tengo hambre!!!!!!!!!!!!!!!
No sabía que cenar pero ahora lo tengo claro, además es algo fácil de hacer y mi cocina no correrá peligro con ello...jajaja
Dale las gracias a tu sobrino de mi pare ;) ñam ñam ñam!!!

MUCHOS BSOS WAPA!!!!!!!!!!!!!!!!

Cecil dijo...

...y que mejor después de una fartura de salchichonas y patatonas que un cafetín con su cigarrico al abrigo sonoro de un recital de GPS.

Me prestó un montón el concierto de La Palmera. Aunque luego hubo que aguantar el resto de la noche a los yankees... ay, qué cruz y qué melopea. Por qué Silvia nos meterá a todos en esos berenjenales...

Un abrazo, como no podía ser menos, enorme.

Davidik dijo...

Me recuerda a mis amigos rusos, que para felicitar las navidades te sueltan una lista de deseos que dejan al diccionario de RAE temblando. Nosotros, por desgracia, necesitamos algo más que una bena cena en la vida, pero lo principal es no dejar de sentirse el más feliz del mundo con esas pequeñas cosas (aunque yo cambiaría las salchichas por huevos fritos), aunque sea por un momento, y el pago del alquiler ya vendrá.