27 de enero de 2009

Tic, tac

He venido un poco antes para que no tengas que esperar por mi. He pedido un vino y me he sentado en una mesa al sol.

Ahora no me queda más que dejar pasar el tiempo...

1 comentario:

A corderetas con mi alma dijo...

Tic, tac... tic, tac...
Llevo mil horas esperando, tres cervezas y cinco cigarros. Ya llega, con una sonrisa y un -¿No llevas aquí mucho, no?-. Cómo es el tiempo de relativo. Para mí esperar una hora es una eternidad, pero para él han sido sólo cinco minutos. La vida es eterna en cinco minutos...
Un besico.