19 de marzo de 2009

Déjame llevarte las maletas (2). Intento fallido

No salió bien... era de esperar. Claudicó a la primera de cambio. Se lo dijo su madre: tú nunca terminas lo que empiezas. Así que resignada continúa la vida, esa vida que ya no le ofrecía grandes sorpresas, que a fin de cuentas, la sacaba de quicio. Su vida.

Y cuando apareció él ni siquiera barajó la posibilidad de acercarse. Lo que no esperaba era que él,  precisamente él, fuera quien se tomase la molestia de complicarle la vida...


1 comentario:

A corderetas con mi alma dijo...

¿Siempre han de salir las madres con la misma cantinela? Si yo fuera ella (qué fácil es decirlo), pasaría de él y pondría distancia por una temporada. Cogería el primera avión (a Praga), porque si mi madre dice que nunca termino las cosas, las termino aunque sea a hostias. Y de paso él, con su aire de suficiencia, se quedaría con un palmo de narices. Eá!