13 de mayo de 2009

Cosas pequeñas, efecto mariposa...

Y es que hay que ver... tú haces una cosa pequeñita, que apenas se aprecia, insignificante, algo que posiblemente no seas ni consciente de que lo haces, y de repente a mi se me pone todo patas arriba. Me pregunto si las cosas que yo hago tienen el mismo efecto en los demás, me pregunto si al menos tienen algún efecto en ti.
Y voy más allá: si uno es consciente del efecto que produce en otra persona y aun así va y lo hace, ¿cuánto de malísimo es ese uno? ¿es bueno disfrutar observando el efecto de mis propios actos en los demás? ¿y si disfruto qué pasa? ¿tú disfrutas?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuano tragas y tragas y vuelves a tragar, el momento en el que dejas de tragar suele ser el más tonto, el más insospechado, el de la última gota, que no tiene por qué ser el momento más lógico, pero es, y antes de volverte loca o convertirte en una hija de puta, dejas que la cosa se volatilice por que sí... Y entonces las cosas dejan de afectarte, aunque no es un 'dicho y hecho', cuesta, tarda, pero se sabe que se esta en el camino.
Ejem... No era eso, ¿verdad?

M