18 de enero de 2010

Ella... siempre ella. Y yo... siempre yo. (2)

Dicen de ella que es el colmo de la ingenuidad. Que no se entera de las cosas y que tiene un gran corazón. Tan torpe en las relaciones personales, que se sonroja solo con mirarla. Dicen que desprende una luz especial, que transmite paz y serenidad y que en el fondo de esos ojos tristes solo puedes ver cosas buenas. Y bonitas.
Dicen que llora tan a menudo porque es todo sentimiento, que se emociona escuchando canciones y leyendo versos y que a veces, solo algunas veces, llora de rabia al no poder hacerle frente a las injusticias.
Dicen de ella que daría todo lo que tiene si fuera necesario para ayudar casi a cualquiera, que pone la mano en el fuego por sus amigos y que vendería su alma al diablo para hacer feliz a la persona que ama.
Dicen que es un alma indefensa a la que cualquiera puede hacerle daño, débil, frágil, ingenua.
Sin embargo es más fuerte de lo que todos ellos piensan y no es tan pura y limpia como la pintan...
Como todos a veces oculta miedos, envidias, rencores y desconfianza... sobre todo desconfianza. Y puede llegar a odiar tanto, tanto, que cualquiera desearía evitar cruzarse en su camino.
Yo, prefiero no rascar demasiado para no sacar a la superficie todo lo que no es blanco, puro y cristalino... porque cuando se le hincha la vena...

2 comentarios:

A corderetas con mi alma dijo...

Jur, jur... ahora me recuerda al concepto que tienen otras personas de otra de mis hermanas...

Norma, ¿ha pasado últimamente (semana del 14 al 20 de diciembre) por casa de mis padres?

Espero que en el próximo recuerdo no me toque usted a la otra hermana que me queda... Más que nada porque puede salir una persona llena de mezclas y excesivamente... rara.

Anónimo dijo...

Todas llevamos una Patiño dentro...

M