2 de junio de 2010

Conocí una vez a una lubina que fumaba...

"Sí, vale, lo sé. Sé que se acabó y que se acabó porque estabas harta. Ya me explicaste en su día tus razones. Y yo intenté (1) comprenderlas, de verdad que lo intenté. Pero no conseguí llegar a ninguna parte; aunque en realidad nunca supe si quería hacerlo, la verdad. Soy así, así de frágil y así de simple (2), me lo dijiste un millón de veces. Pero ahí, en esa simpleza y sin querer mirar más allá fui muy feliz y tú lo sabes. Cuando me miraste por primera vez fui feliz, cuando me sonreíste más aún… tenía una nueva vida, enterita, a estrenar como el que estrena zapatos (3).
Y en toda esa felicidad (de mentira, ahora me doy cuenta) inventé mil historias (4) con las que poder sorprenderte cada día. Y así todo se volvió perfecto. Los días eran perfectos (5), las noches eran perfectas. Un festival de alegría y perfección, vamos.
Pero decidiste dejarme (6), y entonces me perdí. Y busqué lugares en los que no me sintiese tan solo (7), lugares en los que sentirme mejor (8). Total para nada.
Y ahora pasa el tiempo y apareces otra vez… hay que ver, el peor día y en el peor momento. Has revuelto todo, y me has puesto patas arriba a mí. Y yo sé que volveré a sentirme bien cuando te hayas ido (9), pero del todo. Así que hazme, haznos un favor, y desaparece. Esfúmate de una vez. ¿Qué? No bonita, yo no estoy solo (10). Tengo una vida plena, ¿sabes lo que es eso? Sí, muy bonito el símil. Yo navego en un mar de amor (11) y tú, sin embargo te hundes en un océano de mierda. 
Por favor (12), déjame empezar de cero anda, déjame soñar (13) y esperar pacientemente a que suceda un nuevo milagro (14). Que los hay…"


Norma... para Lubina Records 4 (mayo de 2009)

No hay comentarios: