29 de junio de 2010

Que hable el mundo y calle el hombre

Siempre he sido más bien tímida, más  bien callada. Y eso, queridos míos, me entristecía enormemente. Me moría de envidia al escuchar a determinadas personas hablar, contar anécdotas, explicarse y gesticular con una facilidad increíble. 
Personas a las que jamás sentí que les temblase la voz, tampoco se ponían coloradas ni balbuceaban. Era abrir la boca y fácilmente acaparaban la atención de sus interlocutores. Mientras, yo permanecía callada, con los ojos y los oídos bien abiertos, admirando su seguridad y su facilidad de palabra...
Pasado el tiempo decidí lanzarme a la piscina: hablar cuando era necesario y cuando no, expresarme, dar mis opiniones... conseguir de alguna manera captar la atención de determinadas personas... eso ya no había quien lo parase.
Y ocurrió lo que tenía que pasar, lo que le pasa a la gente que habla tanto. Primero, que acabas absorta en tus propias palabras, que adoras escucharte y que te escuchen y te vuelves medio imbécil, dejas de escuchar a los demás y dejas, en consecuencia, de aprender. Segundo, acabas metiendo la pata, fijo. Hablando de más, incluyendo en tu discurso comentarios y razonamientos absurdos, y lo peor de todo: hablando por hablar.
Así que intentaré volver al silencio, que es mi hábitat natural.
Mientras tanto seguiré comiéndome los marrones de las últimas conversaciones absurdas.

3 comentarios:

a corderetas con mi alma dijo...

Lo que no me haya pasado a mí...

No hace mucho aprendí a callarme cuando iba a soltar alguna y aún así se me escapan cosillas de vez en cuando.

Mi caso ha sido siempre al revés. De bocazas intento aprender al menos a ser "boquitas" (Fotogramas dixit) y algún día puede incluso que ya m no me merezca la pena hablar más que con la gente con la que tengo más confianza.

Quizá por eso cada día escribo menos...

Un besico maño.

Anónimo dijo...

Yo soy muy bocazas y hablo mucho, pero con el paso de los años me voy dando cuenta de que hay personas que hablan mucho más que yo y, lo peor, que no escuchan una mierda. Y yo que creo que a mi no me cansaría la conversación con usted... ¿Lo comprobaremos algún día?

M

Norma dijo...

Yo es que llevo una racha...