12 de agosto de 2010

Off-topic

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo 
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

P. Salinas

3 comentarios:

Sue dijo...

Este Salinas es un genio del amor, sin duda, porque el amor puede estar sobrevalorado, pero los besos no se valoran lo suficiente.

Anónimo dijo...

Qué preciosura!! :-)

M

Norma dijo...

Sue, qué preciosidad y qué gran verdad eso que dices "los besos no se valoran lo suficiente"... ¡¡si un beso puede cambiar el rumbo de la historia!!
Madame, sí que es precioso sí... ayns, tenía el día romanticón ;-)