30 de noviembre de 2010

Buenas costumbres

He empezado a escribir cartas. Esta semana recupero una de las mejores costumbres después de muchos, muchísimos años sin hacerlo.
Y no, no es porque se acerque la Navidad ni nada de eso. De hecho, no voy a enviar felicitaciones ni tarjetones sino cartas, de las de toda la vida. Cartas con tachones y renglones torcidos. Cartas con perfume y cinco líneas como dardos certeros. Cartas de tres folios contando a veces nada.
Resulta muy extraño ver el folio en blanco, arrancar a escribir, meditar las palabras (aquí no hay tecla de delete, y una carta con corrector no es lo mismo).
De momento pocas, poquísimas porque en este tiempo de inmediatez, de móviles, de internet, de internet en el móvil, facebook, de facebook en el móvil y demás mandangas no sé dónde viven mis amigos.
Recuerdo la emoción al recibirlas, pensar que ese papel estuvo en manos del remitente, que dedicó parte de su tiempo (desde luego mucho más que en escribir un e-mail, un sms, un ¿qué estás pensando?...), que las letras salieron de su mano, compró un sobre, un sello, la echó a un buzón... 
Si alguien te escribía una carta era para ti, esa carta era TU carta...
En eso ando.

4 comentarios:

a corderetas con mi alma dijo...

Yo también era de las que escribía cartas... Antes, claro.

Recuerdo perfectamente el año que estuve en Guinea y sólo se recibía el correo cada quince días. Yo tenía dieciséis y había dejado a mis amigas en Zaragoza. Cada vez que tenía carta me volvía loca y enseguida contestaba escribiendo unos cuatro folios y hablándoles de cómo lo pasaba por ahí.

Más tarde, de regreso a Zaragoza, sucedió lo contrario. Mis amigos guineanos me escribían e incluso uno pidió mi mano por carta. Una relación especial que duró un montón de años (llamaba una vez al año sobre las 6 de la mañana porque vivía en USA y no controlaba horarios. Hasta que encontró a otra buena moza y dejó de escribir... Ahora hemos medio retomado la conexión gracias al basket y a facebook.

Nunca será lo mismo. Ya no recibo cartas, ahora me parece incluso increíble un e-mail o una postal. Sólo una prima me escribió hace poco por mi boda y la pobre aún espera respuesta...

Es genial que escribas Norma. Espero retomarlo yo algún día y volver a escribir sobre un folio en blanco en vez de en una pizarra verde.

Un besico helado.

rombo dijo...

Es muy bueno lo que dices Norma. Animo con tu idea.

Norma dijo...

Corde, pues anímate. Sólo he terminado una, pero la sensación es tan, tan buena que ya tengo ganas de llegar a casa para continuar.
Rombo, gracias. Vuelvo atrás en el tiempo!
A lo mejor monto una empresa: "remitente de cartas". Las personas me dan su dirección y yo les escribo... ;-)

rombo dijo...

Es muy romántico y bonito...aunque como empresa...no sé, lo veo complicado,jaja. Pero bueno, nunca se sabe. Hazlo antes de que otro te quite la idea. Besos.