3 de noviembre de 2010

Library tales

Éramos una vez 400 bibliotecarios encerrados dentro de un precioso teatro...
Creedme, al final hasta lo pasamos bien.
Yo, documentalista por obligación, pero siempre, siempre, bibliotecaria de corazón me he dado cuenta de las diferencias (creo ya) irreconciliables entre la inmensa mayoría y nosotros. Unos pocos.
Lo más romántico e interesante del día han sido un par de discusiones peregrinas, un iPhone y dos letras para dos canciones como dos soles.
Así nos va. 

2 comentarios:

Lord Palumbo dijo...

A través de la fotografía de una biblioteca, con su orden desordenado, sus títulos y sus carencias, sus lomos y sus adornos ¿serías capaz de "conocer" a una persona?.

Inaugura el fotolog (¿todavía existe tal cosa?) de las bibliotecas parlantes.

Norma dijo...

No, no creo que pueda llegar a conocer a alguien por su biblioteca.
Eso sí, me encanta fisgarlas y sacar conclusiones, imaginarme órdenes imposibles y fabricar historias fantásticas...
Yo a lo mío, ya sabes... ;-)