31 de diciembre de 2010

Ding, dong

A tan solo unas horas de dejar este año me entra la morriña. Ya sabéis cómo soy.
En un ratín estaremos a todos juntos,  pero mientras tanto disfruto sola de un momento de recogimiento.
Ha sido un año extraño, curioso, lleno de historias.
Pero como ya lo vamos a abandonar no le doy muchas vueltas.
Espero el año nuevo con mucha, muchísima ilusión.
Espero compartirlo con todas las personas a las que quiero,
y deseo que el año que viene sigamos todos aquí.
Bueno, aquí o en el bar de al lado, o en otra provincia, o en el piso de arriba.
Espero tener mucho, muchísimo trabajo y salud para poder llevarlo a cabo.
Y seguir soñando.
Y cantando.
Pero también seguir metiendo la pata y equivocándome.
Y continuar aprendiendo de mis padres.
Y sobre todo, espero y deseo que todos, vosotros y yo seamos básicamente felices.
Besos, feliz año y feliz vida.
Os quiero.

8 comentarios:

rombo dijo...

¿Por qué se está tan bien en este lugar?

Sue dijo...

Feliz, siempre.

Norma dijo...

Rombo, me alegro mucho de que te sientas bien en mi casa.
Sue, siempre. Siempre.

Anónimo dijo...

Yo también, aunque con menos ilusión que tu, me temo, te deseo lo mejor SIEMPRE :-)

M

Norma dijo...

M, gracias. Sabes que yo también te deseo todo lo mejor ;-)
Besos preciosa

a corderetas con mi alma dijo...

Que sea un gran año, querida Norma.

Amén en todo excepto a lo de los paternos. Lo único que sigo aprendiendo es a no ser como ellos, jajajaja.

Ya sabes: Carpe Diem o Hakuna Matata. Tú misma puedes elegir.

¡Un besazo y feliz año!

Norma dijo...

Igualmente querida Corde!
Si aprendes a no ser como tus padres... insisto: APRENDES así que me vale igualmente.
Y Hakuna Matata siempre!
El carpe diem siempre me pareció una cursilería desde que aquel club de estudiantes se subían a la mesa para reivindicar que no echasen... en fin, ya sabes de lo que hablo. ;-)

rombo dijo...

Esto... quiero más.