20 de enero de 2011

Nana

Ayer te costó dormirte. Mucho. Como hacía tiempo.
Lo noté después de tomar la cena. Ya estabas inquieto.
Te llevé a la cama y te quité la ropa. Despacito. Y cada prenda que sacaba la cambiaba por un beso.
Te besé las manos, los brazos, las piernas y la frente. Para que no tuvieras frío.
Te sonreí y acaricié tu pelo.
Amenazaste con llorar. Varias veces. Me asusté porque me temía que una vez que empezases no ibas a parar jamás. Como alguna otra vez.
Te acogí entre mis brazos y te acuné, te arrullé, te canté y te hablé bajito al oído.
Al final te dormiste.
Y entonces te besé ligero en los labios. Me acosté a tu lado y acompasé mi respiración a la tuya.
Alguna vez me habías dicho que te gustaría volver a dormir como cuando eras niño...

6 comentarios:

rombo dijo...

Yo...yo también quiero...

Sweet Audrey dijo...

Cuidado, Norma, que te llenan el patio de babas...

Norma Desmond dijo...

Y yo Rombo. También quiero dormir como duermen los niños (hay una canción preciosa que se llama "Harto" y habla de esto mismo. Buscadla).
Sweet, que no mujer, qué babas!!

Sweet Audrey dijo...

Jajaja... Norma, Normaaaaaa... Ese ojito peligrosito...

No sabes ná.

a corderetas con mi alma dijo...

Gracias por la Nana, querida niña. Ayer conseguí que mi chica se fuera a la cama tras leerla, algo que yo con mis encantos te aseguro que no lo consigo.

Siempre un placer. ;-)

Norma Desmond dijo...

Corde, el placer es siempre mío ;-)

Muchos besos