9 de febrero de 2011

El final del cuento

Imagínense una calle tranquila, de una ciudad tranquila (como Oviedo), un día de febrero que aparenta mayo. Imagínense una pareja, toda la vida juntos. Más de 60 años y una preciosa historia de amor que les acompaña desde hace muchos, muchos años.
Imagínense una enfermedad, tan común en estos días, que poco a poco iba debilitando físicamente al hombre, emocionalmente a la mujer.
Imagínense que él perdió la ilusión y las ganas de vivir, ya no salía a andar en bici, había adelgazado y no se sentía bien.

Y llegó el final del cuento, el más triste final del cuento.
Hoy sale la noticia en los periódicos. Los encontraron en la cama, a los dos. Juntos. Tardaron dos meses en echarlos de menos.
No los conocía, pero da lo mismo.
Me ha dejado hecha polvo la noticia la verdad. 

12 comentarios:

A corderetas con mi alma dijo...

Pues si que estamos bien!

Te iba a leer para animarme, pero después de esto...
Se mezcla el romanticismo, con el dolor, con la dignidad y con el patetismo de una sociedad que está deshumanizada...
Besos.

Norma Desmond dijo...

Corde, yo también entré a actualizar el blog con idea de hacer un post alegre, optimista y esperanzado. Tal y como me siento últimamente.
Sin embargo esta historia me dejó tocada. No me la puedo sacar de la cabeza.
Y ayuda que hoy, en esta bendita tierra no acaba de salir el sol.
Bs

Lord Palumbo dijo...

He leído la noticia. Reconozco que, a pesar de lo triste que es, no me afecta al ánimo hasta ese punto.

¿Será la costumbre de escuchar malas nuevas a diario?. Llega un momento que uno se inmuniza y que es imposible hacer propio el dolor ajeno. ¿No lleva toda la vida siendo así?. ¿Es supervivencia?.

Norma Desmond dijo...

Palumbo, puede ser. Tal vez estamos inmunizados. Sin embargo, no sé por qué me afecta de esta manera.
Ya sabes que me cuesta poco imaginar historias así que no podía ser de otra manera. Imaginé el dolor compartido, la rendición de él ante la enfermedad, el amor, el dolor y la pena en los ojos de ella, y la decisión de marcharse juntos. Y en medio de todo ello mis propios miedos, a la muerte, a la pérdida de las personas a las que quiero, a quedarme sola.
No sigo. Qué mierda de día.

Lord Palumbo dijo...

Calla, oh!!! Tampoco ye pa tanto. Ya es miércoles y el viernes está a la misma distancia que el domingo: uno por delante y otro por detrás, eso sí. Mires para donde mires: día de asueto.

En el mismo periódico seguro que hay una noticia de alguno que es feliz. Si eres justa contigo misma, debería de afectarte de igual manera.

Norma Desmond dijo...

Palumbo!!!
al menos me has hecho sonreir ;-)
Grazie. Mille.

rombo dijo...

Qué fuerte !!!! Me has angustiado un poco. No quiero ser viejo y no quiero estar enfermo. Hace unos días alguien habló de pedir un deseo... Ahora yo ya sé el mio...
Es dificil, pero no imposible.

Norma Desmond dijo...

Ya, Rombo. Lo siento. Estoy aquí trasladando mis angustias al personal.
Sin duda ese ES el deseo.
Bs

Norma Desmond dijo...

Y ya para rematarme hoy sale en el periódico que él murió a causa de su enfermedad y que ella se dejó morir a su lado. Titular: murió de pena.
Hay que joderse. Quieren acabar conmigo.

rombo dijo...

Haré como que no he leido nada...

A corderetas con mi alma dijo...

¿Murió de pena?
Eso sí que es fuerte, joé... ¡Que estoy muy sensible!
:-(

Norma Desmond dijo...

Rombo, Corde... no levanto cabeza.