1 de abril de 2011

Soy de ese tipo de personas que no acaban de comprender las cosas hasta que las ponen por escrito

"Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo me llevará. Es triste, pero es cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego éstos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en el crepúsculo. Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde  hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces. Sólo el paisaje, aquella imagen del prado en octubre, vuelve una y otra vez a mi mente como la escena simbólica de la película. Aquel paisaje sigue sacudiendo, pertinaz, una parte de mi cabeza. "¡Vamos! ¡Arriba! ¡Aún estoy aquí! ¡Arriba! ¡Levántate y comprende! ¿Cuál es la razón de que todavía esté aquí?". No siento dolor. Únicamente el sonido hueco que acompaña cada patada. Pero también  Este eco se apagará algún día. Como se ha ido borrando, inexorablemente, todo lo demás. Con todo, a bordo de aquel avión en el aeropuerto de Hamburgo, la sacudida fue más fuerte, más prolongada que de costumbre. "¡Arriba! ¡Comprende!", decía. Por eso ahora estoy escribiendo. Soy de ese tipo de personas que no acaban de comprender las cosas hasta que las ponen por escrito".

Tokio Blues. H. Murakami


3 comentarios:

rombo dijo...

Ufff, cómo te echaba de menos...

A corderetas con mi alma dijo...

Aún no sé cómo tomarme el post, no sé si es alentador o no... Pero gracias, mil gracias.

Un besín. :-)

Norma dijo...

Rombo, y yo a vosotros!! no hay nada como estar en casa ;-)
Corde, tómatelo bien.
A veces hay que parar y pensar un poco. Me he dado cuenta de que yo también necesito poner las cosas por escrito, por eso este pasaje.
Escribir me ayuda a recordar, y también a no olvidar, que aunque parece lo mismo no lo es.
Escribir, bien o mal, es definitivamente para mi un bálsamo que debo aplicar a diario. Escupir palabras sobre lo bueno y sobre lo malo. Así, mis frustraciones, mis miedos, mis complejos, mi mal genio y mis fracasos parecen menos importantes al verlos escritos.
Que os quiero mucho ya os lo he dicho muchas veces, pero es que os quiero, caray!