6 de abril de 2011

Tres eran tres...

Tengo tres cicatrices. Tres.
Una me duele más a menudo, hoy por ejemplo.
Solo me alivia poner mi mano en la tripa.
Esta fue accidental.
Otra apenas se ve. Pero está ahí, presente.
De accidente tuvo poco. Me la hice yo un día que me creía la reina del mundo.
Sangró mucho y duró poco. Fracaso total.
La última es la que más tiempo lleva conmigo y es la que menos lata me da.
Era joven, e inexperta.
Si me pilla ahora...

4 comentarios:

rombo dijo...

Al final te acompañan y hasta las pillas cariño y todo...
Original modo el tuyo de narrarlo.
Beso.

Norma dijo...

Sí Rombo, ahora hasta me molan... no sería la primera vez que ahí, en plan protas de "Tiburón" empiezas a enseñar, "mira, esta me la hice no sé cuando, y con esta casi me desmayo de dolor. Esta tantos puntos..."
Heridas de guerra

Sue dijo...

Siempre me han fascinado las cicatrices, sobre todo las físicas. Otorgan carácter y misterio a quien las lleva, pero por encima de eso, me gustan.
Cuando era pequeña solía decir que me gustaría tener una cicatriz en la cara, una pequeña, y mi madre me decía "pues al final te la harás si no dejas de subirte a los sitios".
A los diecisiete me caí y me hice una brecha encima de la ceja. No lo hice aposta, se entiende, pero disfruté como una enana. Siete puntos de sutura que me quitó un veterinario de un pueblo de Zamora.

La cicatriz duró unos años,pero ya se cerró snif.

Las otras son quemaduras de aceite hirviendo o emocionales, nada que mole.

Bienvenida Norma.

Norma dijo...

Gracias Sue, aquí estoy otra vez. ;-)
Yo también observé con pena como la cicatriz de la palma de mi mano (la segunda) iba desapareciendo poco a poco...
Me gustan las cicatrices, como a ti. Podría pasarme horas observando cicatrices ajenas, rozándolas levemente con mis dedos o acariciándolas con los labios (bueno, esto en confianza, claro. No ando por ahí posando la boca en las cicatrices de la gente) y como no, imaginando cómo llegaron ahí.
Muchos besos!