13 de abril de 2011

Ya no me sirve el vestido (XVII)

Seis meses después sigo en el mismo lugar. Las cosas han cambiado, a mejor. Ya estoy instalada, desde que volví siento que este es mi lugar, esta es mi casa, y este es el aire que debo respirar.
La chica que canta y llora volvió a los pocos días. El reencuentro fue mágico. Durante horas charlamos, bebimos, fumamos... caímos redondas de beber sin sed [sic], nos aguantamos nuestras resacas y volvimos a empezar.
Tenemos un bar. Un precioso bar, pequeño, austero, oscuro, en el que se puede fumar. Siempre hay alguien tocando música en directo, a veces nosotras también.
Todo es por fin tranquilo. Me he acostumbrado incluso al sobresalto de recibir cartas. Sí. He vuelto a recibirlas. Me manda una carta cada semana y leerlas se convierte en un ritual sanador. Las leo en mi habitación, como siempre. Con vino y cigarro. Y el sol entrando por la ventana. No huelen a nada especial pero consiguen que me olvide de todo.
En ellas me cuenta historias, a veces reales, muchas veces fantásticas. Yo también le escribo y me pregunto si él ha creado algún ritual para leerlas desde el otro lado del mundo.
Estamos conectados por un hilo invisible que de momento no se ha roto todavía.
Hoy he ido al mercado a comprar flores.
Hace un día precioso.
Ojalá estuvierais aquí.

8 comentarios:

A corderetas con mi alma dijo...

¿Estás segura de que no estamos por ahí? Porque yo siento que estoy y cuando se siente es más fácil que sea real que cuando no se siente...

Yo oigo la música en directo y os veo cantar, a dúo a veces. Y me gusta, me gusta una barbaridad.

Y es bueno que os sigáis escribiendo. No me parece mal perder ese hilo, no de momento.

Achís!!! Desde ahora te digo que esas flores son muy bonitas, pero en primavera dan alergia.

Un besico... ¡me ha encantado!

Norma dijo...

Vaya, pues parece que sí estás por aquí!
Perdón por las flores ;-)

rombo dijo...

Ohhhh Norma, maravilloso texto. Ya te echaba de menos leerte de esta manera. Me llega mucho. Otras escritoras me hacen ver...Lo tuyo (conmigo) es extraño; me haces oir lo que ocurre en la escena. Me gusta. Un beso.

Anónimo dijo...

Voy a ser muy poco original: qué bonito texto. Inundado todo de ese instante infinito que no queremos que se acabe.

Recibir cartas del otro lado del mundo. Qué suerte.

Yo también quiero.

Un beso.

(de anónimo nada) SOY SUE.

Norma dijo...

Rombo, solo intento describir lo que pasa allí... es un lugar mágico ;-)

Norma dijo...

Sue, esos es. Allí todo es infinito...

Anónimo dijo...

Ya lo creo que lo es, pero para la próxima habría que comprar algo de ibuprofeno...

M

Norma dijo...

¿Y perdernos el placer de repunar una con la otra? ese dolor de cabeza compartido, ese ardor de estómago... jajajaja... ok, apunto: ibuprofeno y ya de paso algo de omeprazol ;-)
Besos