4 de mayo de 2011

No, de nada.

No hace falta que me lo agradezcas, de verdad. Ya sabes que no me cuesta mucho hacerlo. A pesar de todo y a pesar de todos.
Sabes que me gusta ponértelo fácil, ahora sí. En otro tiempo no. En otro tiempo me gustaba retorcerte el corazón sin piedad, aunque no sirviese para nada. Pero a mi me gustaba.
Como sé que no te gustan los problemas, y a mi tampoco, pues mejor para los dos.
Al final solo se trata de soltar lastre...

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