20 de junio de 2011

-¿Qué hago?-

"Se pregunta desde la mesa de su despacho.
Consciente de que no es el mejor momento piensa en no dejar pasar la oportunidad.
No puede evitar ponerse nerviosa solo de pensarlo. Se le acelera el pulso y siente algo en la boca del estómago que no sabe muy bien si le gusta o le desagrada. Esto, entonces, tampoco la ayuda a tomar la decisión.
-¿Me lanzo a la piscina?- piensa mientras se mordisquea el labio, como hace siempre. Todo como siempre...
El primer impulso, una vez más es dejarlo correr. Hacer como que nunca lo ha pensado y seguir en terreno conocido. Sin sobresaltos, sin situaciones nuevas, sin tener que hacerse cargo de nada. Pero a la vez le jode... le jode sobremanera quedarse y darles la razón a todos los que la ven siempre en el mismo sitio, haciendo lo mismo, sonriendo, pareciendo imbécil, la que no se entera de la misa la media...
- Voy a tomar un café y terminar un par de informes... igual después lo veo más claro -  sonríe mientras sabe que eso nunca va a ocurrir..."

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡Salta!!
L.

Norma dijo...

L., me parece a mi que no. Que no salto...

rombo dijo...

A veces hay que hacerlo. Sin pensar mucho; y por supuesto, sin mirar atrás.
Beso Norma.

Lord Palumbo dijo...

Pensarlo es no hacerlo.

Norma dijo...

Rombo, cierto. Lo difícil es hacerlo después de pensarlo mucho...

Palumbo, vértigo.

Besos

Lord Palumbo dijo...

Una ayuda: en la piscina no hay agua. ;-)

Norma dijo...

Lo sé... aún así...