7 de julio de 2011

Ya no me sirve el vestido (XVIII)

He dormido mal, hace mucho calor estos días y tengo que dormir con las ventanas abiertas. Entonces el ruido de la calle se cuela en la habitación, entre las sábanas, sobre la almohada.
Me he despertado y todavía era de noche. Se acabó, va a ser imposible volver a conciliar el sueño. Ya no podía hacer nada más.
Me puse una chaqueta y así, en camisón, cogí las llaves del bar y bajé.
Todavía olía a te y a incienso.
La chica que canta y llora también había estado allí. Tal vez ella tampoco podía dormir.
Me serví una copa de vino, abrí la tapa del piano e hice lo obvio. Acaricié sus teclas y deslicé los dedos evitando tocar esas notas. Hacía años que no lo hacía, había dejado de cantar esa canción. También había dejado de escucharla.
Total, para qué?
Pero sola, de madrugada, sin nadie que pudiese echarme en cara que había roto el pacto, que había sido débil una vez más, dejé que los dedos se fueran por ese camino aprendido hace mucho tiempo ya.
Y abrí la boca para, tímidamente, dejar escapar la melodía.
Ya estaba todo perdido.
Tocaba, 
susurraba,
y lloraba también.
Momento mágico y doloroso... hasta que el golpe me sacó de mi semana santa particular.
- ¡Pero bueno! - Qué coño estás haciendo?

12 comentarios:

rombo dijo...

ma
gis
tral...

Norma dijo...

;-)

Tracy dijo...

Qué pena no tener las llaves de un bar, para instalarte en él cuando no puedes dormir por el motivo que sea, que haberlos, haylos.

Norma dijo...

¿Te presto las llaves del mío?
;-)

Eva dijo...

¿Tiene nombre ese bar? creo que voy a ir en su busca...

Norma dijo...

Sí. "Desafinado" en honor a una muy buena amiga, así la tengo cerquita todos los días.
La chica que canta y llora me dejó darme ese capricho.
Besos

noe dijo...

Como tuviésemos las llaves de ese bar creo que podríamos organizar fiestas, probablemente muy concurridas... más de uno se pasearía por allí en esas noches de insomnio y melancolía.

TORO SALVAJE dijo...

Que susto!!!

Me he despertado de golpe.

Besos.

Norma dijo...

Noe, el bar es muuuy pequeño. Igual habría que hacer turnos... ;-)

Toro, mal despertar...

Besos

Anónimo dijo...

Si yo tuviera las llaves de un bar... Ay, no, mejor no :-)

M

Norma dijo...

M, en este cuento las tienes... Así que haz lo propio ;-)
Beso

A corderetas con mi alma dijo...

M... No te reconoces en la frase final??? A mí me da que te suena...

Hay un par de bares por estos lares que se llaman "Desafinado" (el I y el II) y molan mucho. Y también tienen un piano de esos que tenían nuestras bisabuelas (al menos la mía). También tienen olor a café y una librería, de donde puedes coger libros.

Pero yo no iría a esas horas... Más que nada porque el insomnio lo maté hace tiempo con las "pastillas de frenos". Pura química mortal, pero que te dejan dormir (que no descansar).

Perdón por la ausencia por cierto. Gran relato, sí señor.