8 de agosto de 2011

Ya no me sirve el vestido (XIX)

- ¿Qué coño estás haciendo?-
La voz me resultaba tan dolorosamente familiar que pensé que había bebido tanto que empezaba a delirar.
- ¿Papá? - me había pillado en pleno marrón. A tropecientos mil kilómetros de casa, en camisón, borracha como una cuba y fumando. Lo peor.
Me desperté a primera hora de la tarde, en mi cama, en mi habitación, pensando (como es lógico) que todo había sido un sueño... pero entonces entró él, papá, con una taza de café caliente e ibuprofeno.
Me acarició la cara y me dio un beso en la frente, de esos besos que dan los padres cuando comprenden lo que se te está pasando por la cabeza, cuando recuerdan los años en los que ellos también se emborrachaban y cantaban y contaban lo que no debían.
Pasó solamente el fin de semana conmigo, con nosotras, y cantó también medio borracho a altas horas en el bar, cogidos por el hombro, aporreando el piano.
Nos cantó a la cara, sin miramientos mientras asentía "[minha filha] tome cuidado, quando eu penso no futuro não esqueço o meu passado".

11 comentarios:

rombo dijo...

No logro entenderlo, pero cuando leo tus historias suelo escuchar sonidos reconfortantes...

Norma Desmond dijo...

Rombo, eso es bueno, supongo... ¿no?

TORO SALVAJE dijo...

Lejos de casa, en camisón, borracha como una cuba y fumando...

Si aún así te dio un beso en la frente es que te quiere infinito.

Besos.

Norma Desmond dijo...

Jajajaja Toro!!! pues es verdad, sí que debe quererme, sí!
Beso

Tracy dijo...

Eso es un padre y lo demás son tonterías.

Norma Desmond dijo...

Eso mismo Tracy, eso mismo!

rombo dijo...

Por supuesto que es bueno... Vine a tu blog un día por una casualidad...y ya sentí algo parecido. Por eso me quedé.

Norma Desmond dijo...

;-)

noe dijo...

Yo creo que los padres sufren doblemente esa clase de situaciones, la suya y la de los hijos.
Eso sí que es amor.

Bss

Norma dijo...

Los padres sufren el doble o más, Noe. Yo también estoy segura!
Besos

A corderetas con mi alma dijo...

¡Me has dejado de piedra!
Si mi padre hiciera eso por mí, pensaría que se ha vuelto loco... O le ha dado otro ictus que le ha dejado "normal".

Esos giros a la historia me molan, aunque no sé qué pensara su acompañante ante la situación... Supongo que irá tan borracha como usted y le pedirá otro café.

Jejejejeje, muy bueno, Norma!