15 de septiembre de 2011

Evidentemente por miedo

¿Por qué no le preguntas qué ha cambiado desde entonces? ¿Por qué no le preguntas por qué sigue manteniendo ese brillo en los ojos cada vez que te mira? ¿Por qué no le preguntas si te sigue echando de menos? ¿Por qué no te dejas ver? ¿Por qué no echas a andar alguno de los mil proyectos que tienes en la cabeza? ¿Por qué permites que te trate(n) así? ¿Por qué no dejas salir las palabras? ¿Por qué no le llamas y te disculpas? ¿Por qué no devuelves lo que no es tuyo? ¿Por qué no le das las gracias? ¿Por qué no os tomáis algo? ¿Por qué no te largas de una vez?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Tú eres tonta...

Norma dijo...

Pues igual...

noe dijo...

Por miedo y sobre todo por miedo a que respondan "eso" que no queremos oír y callen "aquello" que más anhelamos.

Bss

Norma dijo...

Todos esos miedos los conozco bien de cerca... la cosa está en aprender a desterrarlos no?
Beso!

Sue dijo...

Demasiadas preguntas para una duda con patas que, además, ha vuelto hoy de unas maravillosas vacaciones en el Sur.

Particularmente me produce una excitación inexplicable no saber ciertas cosas, por eso a veces prefiero no preguntar. En cuanto sabes las respuestas el misterio termina.

Joder, ¿por qué no me llama? ¿me saludará cuando me vea? yo me muero por verle, aunque acabaré haciéndome la dura ¿y él?
Hoy creí escuchar su sonrisa bajo mi ventana y me asomé, pero no era él.
En fin, gilipolleces de una adolescente de 38 tacos. Para que luego digan que los adolescentes son ellos...

Norma, siempre me haces escribir cosas que no quiero :)

Besitos.