16 de noviembre de 2011

Y venga, otra vez...

Vuelta a coger el coche y marchar lejos para despedir a otra persona. 
Siento que la vida me envía señales continuamente para aprovechar el tiempo, decir que os quiero, saltar sin red,  pedir perdón, agradecer, mirar a los ojos, disfrutar de pequeños momentos, cantar, escuchar, reír y sonreír, llorar, perdonar, compartir, admitir y abrazar, hacer esa llamada, tomar ese café.
Mientras tanto yo, me quedo quieta, paralizada una vez más. Como una estúpida, con cara de "qué coño está pasando aquí".
Cojo una pequeña maleta y las llaves del coche. 
Va a ser un día largo.
Sí.

7 comentarios:

tina dijo...

sigue siendo tú, maravillosa y lo demás que siga siendo lo demás, eso sí, si puedes protégete un poco. te abrazo mientras tanto.

Tracy dijo...

Las despedidas siempre te dejan el corazón enfermo.

rombo dijo...

Pasa un buen día, dentro de lo que cabe. Y gracias por este post, que ayuda más de lo que te pudieras imaginar...
Beso grande Norma.

TORO SALVAJE dijo...

Llegará un momento que no se irá nadie.

Pero es que no habrá nadie.

Besos.

Norma dijo...

Gracias.
Fue una mierda, como siempre.

Besos

noe dijo...

Esos días de despedidas sin posibilidades de regreso suelen ser larguísimos... Espero estés bien.

Sue dijo...

Hoy escuché decir a un escritor chileno que el ser humano, si es humano, no puede estar con la sonrisa permanente, no es feliz a full time. Esto sería más bien inhumano. Uno sube y baja varias veces a lo largo del día. Uno despide personas y se reecuentra con ellas. Hay momentos UP y momentos DOWN. Es inevitable. Es lo que nos hace humanos.

Un beso y ánimo.