Hace seis años, montados en un coche, tal día como hoy nos íbamos a despedir a Rosiña.
La mujer buena, la más hermosa, la que con sus ojos chiquitos nos reconfortaba, nos contaba historias divertidas, la niña grande, como una hermana, como una hija.
Seis años después y parece que fue ayer mismo.
No pude demostrarle lo mucho que la quería.
25 de diciembre de 2011
Esta vez sí... en domingo.
Etiquetas:
Ensalada de Norma
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


9 comentarios:
Es una tarea que a la mayoría de los mortales nos queda pendiente. No aprendemos a que tal vez mañana será demasiado tarde.
Un abrazo
Siempre quedan esas sensaciones de no haber dicho todo aquello que deberíamos.
abrazo enorme, se lo estás diciendo.
Jota, no aprendemos. No aprendemos.
Tracy, y no veas cómo pesan.
Tina, otro enorme para ti.
Besos, empezamos año!!
Opino lo mismo que jota y que tracy pero estoy segura de que de alguna manera se lo demostraste.
Me gusta, sí, sí.
Noe, me gusta pensar eso...
Griselle, ;-)
Bs
Me ha pasado con algunas personas.
Y duele.
Besos.
Publicar un comentario en la entrada