(Foto: Google)
Todo era muy raro. Habían hecho todo el viaje sin dirigirse la palabra. De vez en cuando se miraban, para creérselo un poco más, y se rozaban las manos. Como el que se da un pellizco para comprobar que está despierto.
Él se había encargado de todo. Ella apenas podía dejarse ir.
Junto a la ventana del hotel se abrazaban casi por primera vez.



5 comentarios:
En Bruxelas y como telón de fondo la Grand Place. No está mal, pero que nada mal.
No señor, Tracy. No está nada mal...
Bso
Jooo, qué bonito. Genial !!! la sensación que cuentas !!
Me gusta ese viaje silencioso y tranquilo.
Y ese primer abrazo en una ciudad lejana y hermosa (que no extraña).
Un beso Norma.
Rombo, buena sensación, sí.
Sue, CASI primer abrazo ;-)
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