7 de diciembre de 2011

Pensando, pensando...

... me pregunto si la cosa funciona.
Yo creo que sí, la verdad. He cogido el toro por los cuernos, he llamado por teléfono, me he disculpado, y he dejado de hacer cosas que me parecían horribles. Y no las echo de menos.
También me he quedado a medias un par de veces. Pero pienso que no tiene importancia.
Cuando sale el sol y echo a volar por la ventana (como ahora mismo) y dejo que los rayos me calienten el rostro, me gusta cerrar los ojos, y mientras, imaginar que las personas que deben perdonarme ya lo han hecho, y que camino sin carga, ligera. Que veo un mar azul y tierra, al fondo. Y paredes encaladas con ventanas azules.
Y entonces también aparecen melodías que nunca recuerdo, y estribillos que nunca apunto en un papel.
Luego abro los ojos y me cuesta enfocar la pantalla del ordenador, porque el sol, a pesar de tener los ojos cerrados me ha dejado medio ciega.
Termino de comerme una mandarina y huelo mis manos.
Acaba la mañana y empieza la tarde. Salgo a la calle ilusionada... nunca se sabe qué puede pasar...

6 comentarios:

rombo dijo...

Perfecta forma de pensar y actuar. Ojalá puedas hacerlo siempre así. Me ha encantadooo.
Un beso Norma.

tina dijo...

Así así justito dejandose llevar...

Tracy dijo...

Dejarse llevar es lo mejor y tú lo haces bien.

TORO SALVAJE dijo...

Es cierto.
Nunca se sabe.
La vida nos puede sorprender en cualquier momento.

Besos.

noe dijo...

A veces disculparse es un gran paso para quitarnos ese peso del que hablas, porque suelen pesar más nuestros remordimientos que el que no nos perdonen los demás.
Y comparto la opinión de Toro, nunca se sabe cuándo, dónde o cómo la vida nos puede sorprender.

Norma dijo...

Rombo, Tina, Tracy, Toro, Noe... un beso!